Tema 3. Una de romanos


Roma se encuentra a la orilla del río Tiber, levantada sobre siete colinas en una región conocida como Lacio, en el centro de la Península Itálica. En inicio, Roma sólo tenía poder sobre dicha región, pero con el paso del tiempo y sucesivas guerras, se fue haciendo con el control de un territorio cada vez mayor. Lo primero que dominó fue la Península Itálica, que se separa del continente por la cordillera de los Alpes.
Las etapas en la historia de Roma son tres:
- Monarquía 
- República
- Imperio



1. EL MITO. LEYENDAS SOBRE EL ORIGEN DE ROMA. MONARQUÍA.

1.1. LEYENDAS SOBRE EL ORIGEN DE LA CIUDAD
Existen diversos mitos sobre el origen de la ciudad, pero uno de los que más fuerza tiene es el de ENEAS, apoyado por Virgilio en su Eneida. La leyenda cuenta que Eneas, uno de los guerreros troyanos, era hijo de Afrodita. La noche en que los griegos entraron a Troya escondidos dentro del caballo, Afrodita se le apareció y le dijo que debía huir, pues su destino no era ser un gran guerrero y dar su vida por Troya, sino fundar un nuevo territorio que sería glorioso, de manera que escapó y partió hacia tierras lejanas acompañado por su padre, su hijo y un grupo de troyanos.
Tras viajar durante un tiempo llegó a Cartago, donde la reina Dido lo acogió. Ambos se enamoraron y Eneas se quedó un tiempo allí, pero Afrodita volvió para recordarle que tenía una importante misión y que quedándose allí no la estaba cumpliendo, por lo que tuvo que reemprender su viaje. Más tarde llegó a Lacio, una región de la actual Italia y allí fundó Lavinio. Después, su hijo Ascanio (Julo) fundó Alba Longa.
Ascanio fue sucedido por su hijo Silvio, al que siguió una dinastía de reyes albana, hasta llegar a NUMITOR, que fue derrocado por su hermano Amulio, quien convirtió a la hija de este, Rea Silvia, en una vestal para impedir que Numitor tuviera descendencia masculina. Pero Rea Silvia fue violada por Marte y dio a luz gemelos, Rómulo y Remo, que tras ser arrojados al Tíber por orden de Amulio, se salvaron y fueron amamantados por una loba y después recogidos por un pastor llamado Fáustulo, que los crió junto a su mujer Laurencia. Al crecer descubrieron su verdadera identidad y, tras derrocar a Amulio, restauraron a su abuelo en el trono. Finalmente, decidieron fundar la colonia de Alba en el mismo lugar donde habían sido alimentados por la loba. Para poblar la ciudad, Rómulo dio acogida a desterrados, deudores, asesinos y esclavos fugitivos, pero les faltaban las mujeres. Las consiguieron cuando invitaron a sus vecinos, los sabinos, a un banquete y, en un descuido de estos, las secuestraron.
La fecha de fundación no era segura entre los romanos. Varrón propuso el año 753 a.C., que era una de las conjeturas y fue aceptada en una época tardía.
1.2. MONARQUÍA (752-509 a.C.)
Según la tradición, siete reyes ocuparon el trono de Roma desde su fundación (753 a.C.) hasta la instauración de la República (509 a.C.):


El motivo del FIN DE LA MONARQUÍA tiene tintes legendarios. Cuentan que el hijo de Tarquinio, Sexto, mientras estaba en un campamento militar, conversaba con sus compañeros sobre sus esposas. Sexto, estaba convencido de que estarían celebrando una fiesta en ausencia de los hombres, mientras que Colatino, uno de sus compañeros, decía que su mujer, Lucrecia, estaría tejiendo sola en casa a la luz de las velas. Sexto se acercó a la ciudad de Roma para comprobar quién tenía razón y descubrió que mientras su mujer estaba celebrando una fiesta, la mujer de Colatino estaba realmente tejiendo, únicamente acompañada por sus esclavos. Se enfureció tanto que, en un arrebato, entró en casa de Colatino y violó a Lucrecia. Ella se sentía tan sucia que decidió quitarse la vida.
Esto provocó la hostilidad hacia el rey y su familia, por lo que Colatino y Junio Bruto comenzaron un movimiento antimonárquico y proclamaron la República.  


2. CULTURA: PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS DE LA REPÚBLICA Y EL IMPERIO.

2.1. REPÚBLICA

Desde el 509 hasta finales del siglo I a.C., se extiende la etapa de la República. El significado originario de esta expresión es “la cosa pública”, en el sentido del “bien público” o “del pueblo”.
Pero la República no nació de un consenso entre patricios y plebeyos, sino como resultado de una coalición de aristócratas (patricios,) que no tenían la menor intención de contar con la plebe.
La plebe se encontraba en una situación de desventaja absoluta y sólo disponían de un medio para presionar: la amenaza de separación. Esto suponía dejar al Estado sin una gran parte de sus fuerzas militares y a los patricios sin clientela ni mano de obra. Así pues, en el año 494 a.C., cuando Roma estaba amenazada, los plebeyos salieron de la ciudad y acamparon en el monte Sacro, declarando que crearían un Estado dentro del Estado si no se atendían sus peticiones.
Como respuesta, los patricios crearon unas nuevas magistraturas que los plebeyos estuvieran representados en la política y crearon las Leyes de las Doce Tablas.
EXPANSIÓN: Desde su fundación, Roma mostró una inquietud guerrera, propia de un pueblo cuyo fundador había sido engendrado por el mismísimo Marte. Al principio las guerras eran defensivas, para defender sus fronteras o las de pueblos vecinos que les pedían ayuda, pero pronto empezaron a conquistar los territorios vencidos y a crear un inmenso imperio.
El conflicto que les dio todo su poderío fueron las Guerras Púnicas.
-         Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.): Hasta ese momento, Cartago era la primera potencia del Mediterráneo. Roma entra en conflicto con los cartagineses por defender a Mesina, pero pronto se toman el combate como propio y Roma acaba quitándole a Cartago el control de Sicilia.

-         Segunda Guerra Púnica (219-201 a.C.): al haber perdido territorio, los púnicos intentan conquistar parte de Hispania. Los romanos entraron en el conflicto otra vez. Aníbal, el principal general cartaginés, marcha hacia Roma con un ejército y elefantes pero, al llegar a las puertas de la ciudad, decide no atacarla y vuelve a Cartago. Roma ganará esta guerra gracias a su valiente general, Publio Cornelio Escipión. 

-         Tercera Guerra Púnica (149-146): una de las condiciones que había puesto Roma al ganar es que debían trasladar la ciudad de Cartago a 16km de la costa. Como los cartagineses no aceptaron, los romanos volvieron a atacar y demolieron la ciudad de Cartago piedra a piedra.


Roma se convertía así en la mayor potencia mediterránea.

2.2. LA CRISIS DE LA REPÚBLICA (s. I a,C.)

El siglo I a.C., el más turbulento de la República, estuvo plagado de conflictos.
GUERRA CIVIL ENTRE MARIO Y SILA:
Se enfrentaron los partidarios de los populares (Mario) con los optimates (Sila). Sila ganó la guerra y se nombró dictator, cargo al que renunció dos años después.
PRIMER TRIUNVIRATO:
Pese a que Sila había dejado de ser dictador, el Estado estaba sumido en una gran crisis interna, por lo que se hizo un gobierno en el que en lugar de haber dos cónsules, eran tres los encargados de gobernar. Esto se llamó primer triunvirato y esos hombres eran:
-         César: general patricio
-         Pompeyo: general ambicioso pero con pocas habilidades políticas
-         Craso: aristócrata que había sido el responsable de la represión de la revuelta de Espartaco.
César amplió el territorio romano con sus conquistas en la Galia y era aclamado por el pueblo.
En Roma, el Senado y la nobleza, en vista del poder que estaba alcanzando César, propusieron declararlo enemigo del Estado si no entregaba las armas y también decretó la expulsión del tribuno Marco Antonio, uno de sus mayores defensores en Roma. Era lo que César buscaba: la prueba final de la injusticia del Senado. Así, el 10 de enero del 49 a.C., en un acto que equivalía a una declaración de guerra, atravesó el Rubicón confiado en la superioridad numérica de su ejército. Avanzó rápido por Italia gracias al factor sorpresa.

La Guerra Civil acabó en el 48 a.C., con la victoria de César en Farsalia (Grecia). Al regresar a Roma cumplió su promesa de otorgar terrenos a los ciudadanos pobres.
César se comportaba como un autócrata, acumuló una gran cantidad de cargos, lo cual veían con malos ojos los senadores. El 15 de marzo del 44 a.C. César fue asesinado a puñaladas en el Senado por un grupo de conjurados.
SEGUNDO TRIUNVIRATO:
Tras la muerte de César, el panorama político era conflictivo, por lo que se formó el segundo triunvirato, en que estaban:
-         Octavio, hijo adoptivo y heredero de César
-         Marco Antonio, había sido lugarteniente de César y se consideraba su sucesor natural
-         Lépido
Aunque Octavio y Marco Antonio eran rivales, trabajaron juntos para acabar con los cesaricidas[1] en Filipos (Macedonia), Octavio regresó a Roma, donde llevó a cabo una labor de pacificación, mientras que Antonio atendía los asuntos de Roma en la parte oriental de su territorio. Este se casó con Cleopatra, soberana de Egipto, y Octavio aprovechó esta situación para declararle la guerra a ambos. En la batalla naval de Accio (31 a.C.), Cleopatra huyó y él la siguió, suicidándose ambos más tarde, de manera que Octavio quedó como único dueño del Imperio. Su nombre cambió a Augusto y se convirtió en el primer emperador de Roma.

2.3. ALTO IMPERIO

La victoria de Octavio en el año 27 a.C. sobre Marco Antonio representaba el cambio más importante de la historia romana. Cambió su nombre por el de AUGUSTO y se convirtió en el primer emperador de Roma. Aunque afirmó que quería restaurar las instituciones republicanas, inauguró en realidad un nuevo ordenamiento, el Imperio y fue acumulando en su persona los poderes que en época republicana habían estado repartidos entre magistrados, Senado y pueblo:
-         Poder político: tenía derecho a vetar cualquier ley y libertad para convocar cuando él quisiera al Senado. Las instituciones republicanas estaban vigentes pero con un poder simbólico.
-         Poder militar: era jefe de todos los ejércitos.
-         Poder religioso: era el más alto cargo de la religión romana (pontifex maximus).
Consiguió dar a Roma una gran estabilidad, un periodo conocido como Pax augusta.
Augusto murió en el año 14 d.C. y fijó un sistema sucesorio por el cual el emperador elegía a su sucesor, que era un miembro de su propia gens y, si no era hijo suyo, debía adoptarlo.
Las principales dinastías de emperadores fueron:
o  Dinastía Julio Claudia (27 a.C.-68 d.C.):
§   Augusto (27 a.C.-14 a.C.): del que ya hemos hablado.
§   Tiberio (14-37 a.C.): Era hijo de la mujer de Augusto. Llegó a emperador a los 56 años y consiguió numerosas victorias en el norte de Europa. Tenía un carácter muy sombrío y acabó dejando el gobierno en manos de sus prefectos y se autoexilió a la isla de Capri.
§   Calígula (37-41): Era nieto de Tiberio. Era excéntrico, creía que él mismo era el propio Júpiter y cometió numerosas locuras como nombrar cónsul a su caballo, desenterrar la tumba de Alejandro Magno para ponerse su coraza y numerosas injusticias contra senadores, plebeyos, gladiadores… contra todo tipo de personas. Fue asesinado en un complot tras cuatro años de gobierno.
§   Claudio (41-54): Era tío de Calígula y fue puesto en el trono por la guardia pretoriana ya que se consideraba que no era apto para el gobierno pues era tartamudo, cojo y parecía poco inteligente, por lo que pensaron que así podrían manejarlo. Sin embargo, fue capaz de mejorar muchos aspectos de la administración y conquistó Britania.
§   Nerón (54-68): Sobrino de Claudio. Fue el más despótico y depravado. Provocó un incendio en Roma sólo para ver lo bella que era cuando ardía. Fue declarado enemigo público y se suicidó.

Esta primera dinastía es la más conocida, pero después se sucedieron:
o  Dinastía Flavia (68-96 d.C.): Vespasiano, Tito y Domiciano
o  Dinastía de los Antoninos (69-192 d.C.): Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo.

            2. 4. BAJO IMPERIO

En el siglo III hubo una crisis económica y social, que condujo a una inestabilidad política. El imperio se convirtió en una monarquía absoluta y centralizada. Su fundamentación se hallaba tal vez en la teología cristiana: el emperador representaba a Dios en la tierra y como sólo hay un Dios, debía existir un solo emperador.
Los emperadores que gobernaron en esta época fueron:
o   Dinastía de los Severos (193-235): Septimio Severo, Caracalla, Heliogábalo y Alejandro Severo.
o   Diocleciano (284-305): dividió el Imperio en dos zonas (Oriente y Occidente), cada uno con su propio emperador.
o   Constantino (306-337): reconoció el cristianismo con el Edicto de Milán y trasladó la capital a Bizancio.
o   Teodosio (379-395): declaró el cristianismo religión oficial del imperio y prohibió los cultos paganos. Dividió el imperio en dos:


[1] Asesinos de César.

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